Aquí encontrarás los principios básicos para escoger el calzado y proteger tus pies. Comparte esto: Haz clic para compartir en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook Haz clic para compartir en X (Se …
Los zapatos para las personas con diabetes deben ser cómodos y ajustarse de forma correcta a sus pies. ¡No es necesario que sean feos ni pesados! El calzado adecuado es una herramienta muy importante para prevenir lesiones en los pies, en especial si hay neuropatía periférica o callos en los pies. Estos principios te ayudarán a escoger tu calzado y proteger tus pies.
Importancia del calzado
El calzado, o los zapatos, son cosas de las que hablamos muy poco, aunque los usamos a diario. En general, a todas las personas nos sirve para proteger los pies. Y a pesar de su importancia, casi nunca nos enseñan cómo debe ser el calzado adecuado. Además, la moda puede imponer calzados que lastiman o no protegen los pies. Debido a que nadie nos enseñó a escoger el calzado, muchas personas usan zapatos que les quedan apretados, cortos o son inadecuados.
Cuando una persona con diabetes tiene neuropatía periférica, puede perder la sensibilidad protectora en sus pies. Los pies que están resecos o con fisuras, dentro de un calzado inadecuado, se deforman y tienen callos. Los callos que sangran por adentro forman úlceras de pie diabético. Entonces, el calzado adecuado NO es un lujo, sino una necesidad para las personas con diabetes. Cuidar y proteger los pies es la principal medida para prevenir úlceras y amputaciones en los pies. Si tus zapatos viejos tienen partes hundidas en la plantilla, o partes gastadas en la suela, o si tienes callos, deformidad o úlceras en tus pies, pide que un especialista revise tus pies, antes de comprar zapatos nuevos.
Cómo escoger el calzado adecuado
Antes de comprar un par de zapatos, empieza por medir tus pies. Hazlo por la tarde, para que tus pies estén recargados por la actividad del día. Usa las medias o calcetines que usarás con ese par de zapatos. Recuerda que las medias o calcetines se usan lara reducir la fricción o roce entre el pie y el zapato. Párate sobre una hoja de papel y pide a otra persona que trace con un lápiz el contorno de tus dos pies. Muchas personas pueden tener un pie un poco más largo -o ancho- que otro. Por esto, debes medir ambos pies.
- Mide el largo del pie, de la parte más saliente del talón, hasta la punta del dedo más largo de cada pie. Para saber el largo o talla del zapato, agrega entre 0.5 a 1 cm. a ese largo. Cuando te pongas el zapato, debes poder poner un dedo entre tu talón y el zapato. Por la parte de adelante también debe quedar la punta de un dedo entre el dedo más largo y el contorno del zapato.
- La punta o parte delantera del zapato debe ser redonda, lo más holgada para que todos tus dedos quepan cómodamente.
- El ancho del zapato debe permitir que tu pie quepa cómodamente. Puedes poner la plantilla que dibujaste dentro del zapato. Si cabe bien, es el ancho adecuado. La altura del zapato debe permitir que tus dedos estén cómodos y se puedan abrir bien cuando lo tienes puesto. Si necesitas usar una plantilla, considera dejar también un espacio adicional para ella.
- Un buen zapato debe tener un arco adecuado. Examina el trazo de tus pies. ¿Hay un arco en la parte interna de cada pie? Si no tienes buen arco, quiere decir que tienes pie plano. Necesitarás usar una plantilla especial para sostener el arco de tu pie en ese caso.
- El tacón debe tener una altura máxima de 5 centímetros, aunque no deben ser del todo planos (es decir, se recomenda un tacón bajo y firme).
Otras características del calzado deben incluir: que no tenga costuras por adentro, que el material interno sea suave pero firme, que la suela sea gruesa, firme y antideslizante.
Ejemplos de calzado inadecuado
Hay algunos zapatos que pueden ser atractivos o que están «de moda. Sin embargo,
- Las sandalias o chanclas, que no dan buen apoyo al pie y pueden causar muchos accidentes y caídas.
- Zapatos muy flojos o muy apretados.
- Zapatos que no tengan buen arco (incluso si son tenis). Un ejemplo de esto son las «chinitas», que son zapatillas sin tacón y sin arco.
- Zapatos de plástico, porque hacen sudar el pie y no brindan buen soporte. Zapatos que deslizan o resbalan.
- Otros calzados inadecuados son las botas puntiagudas, porque apretan el pie por los lados y la punta. Esto causa juanetes, que es una deformidad en el primer dedo del pie. Los juanetes se deben a que el ueso que está en la base del dedo se desplaza hacia adentro; por eso, el dedo se mueve hacia afuera.
- Los zapatos con tacón demasiado alto, porque cambian los puntos de apoyo en el pie.
¿El calzado es diferente para las personas con diabetes?
No, en absoluto. El calzado para todas las personas debería ser el adecuado para proteger los pies. Con o sin diabetes, el calzado es una protección fundamental. Nos protege de golpes, lesiones, calor o frío, callos o úlceras. Un buen zapato sostiene el pie y nos permite caminar sin dolor de pies, tobillos o rodillas. Por supuesto, cuando hay pérdida de sensibilidad protectora en los pies, el calzado se vuelve aún más importante, porque si es inadecuado contribuye a causar lesiones serias. Entonces, para las personas con diabetes, el buen calzado es imperativo, una necesidad vital.
En conclusión
Si tienes diabetes, neuropatía periférica, resequedad, fisuras, callos o deformidad en los pies, consulta pronto y sobre todo, comprueba que tu calzado sea adecuado, para prevenir lesiones. Lo más importante es que el calzado sea cómodo y adecuado para proteger los pies. Si necesitas más información sobre este tema, puedes programar una cita aquí.
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